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El Programa Público de la Architectural Association (AA) es una dínamo que genera un constante flujo de conferencias, seminarios y exposiciones de arquitectos, historiadores, artistas, músicos y demás. No se detiene, y constantemente recibe de vuelta a los hijos que emigraron. “El rojo no es un color” es el sugestivo título del nuevo libro que Bernard Tschumi ha venido a presentar. El director de la AA le da la bienvenida al arquitecto suizo recordando una anécdota de sus años como estudiante: “Para mi proyecto de fin de carrera estaba analizando el Pabellón Alemán de Mies van der Rohe. Un buen día, Bernard entró al salón y vio nuestras paredes llenas de dibujos de cuadrículas. Luego tomó una caja de tachuelas, las tiró sobre el piso y nos dijo: eso es lo más cuadriculado que Mies fue con sus proyectos.” Desde sus primeros años como tutor en la AA, el objetivo de Tschumi ha sido siempre cuestionar lo que tradicionalmente entendemos por arquitectura.

Preguntas, no respuestas

“En los 70´s, la AA era probablemente la única escuela en la que los tutores no enseñaban lo que ya sabían, sino que proponían las preguntas. Si alguno de ustedes tiene las respuestas, por favor deje la sala; hoy no voy a hablar de eso.” Así comienza Tschumi, para él lo esencial de la arquitectura no está en las formas, sino en los conceptos, en las ideas. “La arquitectura es usualmente entendida como el conocimiento de la forma, aunque podría argumentarse que la arquitectura es, principalmente, una forma de conocimiento”, nos dice. Desde sus inicios Tschumi ha trabajado en la idea de incluir lo aprendido de otras disciplinas (teatro, música, performance, danza, etc.) vistas a través de los ojos de un arquitecto. “No hay nada de malo en observar lo que otras disciplinas están haciendo”, sostiene. A diferencia de otras disciplinas, sin embargo, la arquitectura plasma los conceptos en espacios y materiales, la arquitectura para Tschumi consiste en la materialización de las ideas.

Para Tschumi, las monografías representan la muerte de la arquitectura. “El rojo no es un color”, lejos de ser un brochure publicitario del trabajo de su oficina, es una suma de proyectos, teorías e historias que reflejan su agenda en los últimos 40 años. “Cada parte del libro corresponde a un momento específico de mi argumento general”, dice el suizo.

Espacio, evento y movimiento

Su argumento sostiene que el espacio es inexistente sino se considera lo que sucede dentro de él. Influenciado por el cine ruso, desde sus primeras investigaciones – como el “Manhattan Transcripts” –  Tschumi ha intentado explorar las relaciones entre espacio y uso, así como extrapolar hacia la arquitectura variables que normalmente quedan fuera de los dibujos arquitectónicos, como el movimiento de los cuerpos en el espacio, por ejemplo. La gran oportunidad de probar sus ideas en un proyecto real llegaría con el concurso ganado para el Parque de la Villette, en Paris; un prototipo de parque para el S.XXI. La Villette consiste en una superposición de tres sistemas: las líneas de movimiento del público a través del parque, una serie de campos o espacios libres para ser apropiados por los visitantes; y finalmente una serie de “puntos” o pequeños edificios que albergan las actividades específicas requeridas por el parque: las famosas y rojísimas “folies”. Tschumi cuenta que, ante la falta de una oficina propia, reclutó a sus mejores alumnos para desarrollar el concurso del parque. También nos confiesa que, a pesar de la legendaria competencia por el encargo contra una estrategia no muy distinta a la de otro provocador como Rem Koolhaas, a quien realmente trataba de superar era a Leon Krier y su fantástico proyecto para el parque, realizado seis años antes del concurso.

Tschumi termina diciendo que “la arquitectura no se trata solo de cómo se ve el edificio, sino de lo que éste puede hacer en el espacio intelectual, social y perceptual.” A pesar de haber construido posteriormente edificios extraordinariamente bellos como el reciente Museo de la Acrópolis en Atenas, o la Sala de Conciertos en Rouen, quizás no haya habido para él mejor y más claro ejemplo de la materialización de un concepto que el Parque de la Villette. Ya cansado de la habitual pregunta: ¿y por qué las “folies” son rojas, arquitecto? Tschumi, igual o más provocador a sus 69 años, responde: el rojo no es un color, el rojo es un concepto.

Publicado en El Comercio el día 11 de Mayo del 2013

Rojo.Es

 

 

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