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“Todo arquitecto lleva consigo el gen de la utopía”

                                                                                                                                        Rem Koolhaas

Con esta frase nos recibe “OMA/Progress”, la primera gran exposición de la oficina desde “Content”, realizada en el 2003 en la Neue Nationalgalerie de Berlín. Coincidiendo con la inauguración de sus dos primeros edificios en el Reino Unido: el Rothschild Bank en Londres y el Centro Maggie´s para el tratamiento del cáncer en Glasgow.

Rotor

De su visita a la pasada Bienal de Venecia, Koolhaas recuerda con especial interés el pabellón belga curado por un joven colectivo con base en Bruselas. Cuando OMA fue invitada este año para hacer una retrospectiva de su trabajo, pensaron en contar con la visión de un “outsider” para la curadoría. Era el siguiente paso de “Content”. Pensaron precisamente en los belgas de Rotor, que “es el anti-OMA, unos fetichistas del material, contemplativos, lentos, resistentes, guiados por el consenso, un grupo de jóvenes arquitectos que por alguna razón decidieron no ser arquitectos” en palabras de OMA.

Barbican

“OMA/Progress” se exhibe en la galería de arte del Barbican Estate, gigantesco complejo residencial-cultural londinense fiel reflejo de las utopías urbanas y el brutalismo inglés de la posguerra. Quizás no sea una simple coincidencia la confluencia de historias, al fin y al cabo la utopía ha estado siempre presente en los genes de OMA.

La primera acción de Rotor consistió en abrir la nunca antes utilizada entrada oeste de la galería de arte creando un pasaje público interior. Con su “Project Machine” pasan revista a todos y cada uno de los proyectos de OMA, además de colocar una sala para la revisión de libros y videos de conferencias. Es la parte gratuita de la exhibición, el interior ya es otra cosa.

Con este gesto Rotor atiende además una antigua preocupación de OMA por la reutilización de los edificios históricos, dinamizando una parte del conjunto que por lo demás (des)aparecía surreal. Refuerzan la intención colocando una “huella” a escala 1:1 del Centro Maggie´s en el exterior Patio de Esculturas del Barbican.

OMA-AMO

La “Office for Metropolitan Architecture” (OMA) fue fundada en 1975 por Rem Koolhaas, Madelon Vriesendorp y Elia y Zoe Zenghelis en la Architectural Association (AA) de Londres. “Exodus, o los prisioneros voluntarios de la arquitectura” fue el primer trabajo “conceptual-metafórico” del equipo. En 1978 OMA cobraría notoriedad internacional con la publicación del best-seller “Delirio de Nueva York, un manifiesto retroactivo para Manhattan”, a cargo de Koolhaas. La densidad, el cambio, la congestión. La cultura de la congestión encontrada en el llamado “Manhattanismo” definiría la línea y primeros intereses de OMA desarrollados durante cinco años de enseñanza en el curso de Diploma de la AA. El resto es más o menos conocido. La oficina hoy firma proyectos tan aclamados y discutidos como la Biblioteca Pública de Seattle, La Casa da Música de Oporto y la sede central de la CCTV, en China.

“Un edificio no es más un tema de arquitectura, sino de estrategia”. OMA siempre cuestiona el papel del arquitecto. De hecho, cuestiona todo y quiere hacerlo todo. Dentro de esta fascinación esquizofrénica – el que escucha a Koolhaas no sabe si en frente tiene a un arquitecto, político, economista, sociólogo o futurólogo – deciden en 1998 crear AMO, su contraparte de diseño e investigación especializada, precisamente, “en áreas que trascienden a la arquitectura”.

En Proceso/Progreso

El interior es otra cosa, pero ¿qué cosa es? “Si OMA es una torta, ¿cómo cortarla en partes igual de interesantes?, ¿por región, por periodo, por noción, por proyecto, por tamaño?”, se preguntó Rotor. Para el trabajo de curaduría, el colectivo tuvo acceso ilimitado a sus archivos, reuniones, edificios y obras. Encontraron, entre otras cosas, 3.5 millones de imágenes y decidieron mostrarlas en un video continuo que tarda 48 horas en comenzar de nuevo. Así nos recibe la muestra: densidad, cambio y congestión. Luego, si hay que esperar algo, es lo inesperado. “Rotor ha fragmentado nuestro trabajo al punto de ser casi irreconocible (…) les dimos las llaves de nuestra oficina y nos devolvieron un signo de interrogación”, cuenta OMA.

En el interior se encuentran, como en cualquier exhibición de arquitectura, maquetas, fotos y planos. Pero también hay collages, materiales, pedazos de edificios, e-mails y libros por terminar. Es el proceso de OMA, OMA en progreso. Los temas de agrupación son tan diversos como desconcertantes. Rotor puede mostrar lo inmostrable en la sala “cannot show”, archivos que nunca debieron salir de la oficina. En “buildings in progress” actualizan constantemente imágenes impresas de las visitas a obras. En “eppur si muove” muestran la obsesión de OMA por el movimiento: escaleras mecánicas levadizas, sillas que se esconden bajo el piso. En “sight lines” exponen al edificio como lente, como herramienta para mirar. En “materials” la colección personal de travertinos de una socia de la oficina. Incluso queda espacio para la autocrítica, en “revisiting” confiesan lo difícil que resulta el mantenimiento del Kunsthal de Rotterdam y proyectan “Koolhaas Houselife”: filme sobre la casa en Bordeaux desde la perspectiva de Guadalupe Acedo, la señora de limpieza.

“OMA/Progress” invita a pensar. Rotor ha logrado deconstruir OMA, justamente lo que a Koolhaas le llamó la atención en ese pabellón belga en Venecia.

Publicado en El Comercio el día 16 de noviembre de 2011

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